El Athletic de Bilbao partía en principio como local, pero nada impediría que el Barcelona diera el segundo paso en pos a su triplete, sobre todo, sí se cuenta con la magia infinita de Lionel Messi, que abrió el camino para robarse de principio a ocaso la final de la Copa del Rey.
En un partido en el que los Leones querían acudir a la épica para triunfar, se valieron los primeros instantes de su defensa, bien amalgamados a Iago Herrerín. Barcelona se notaba sorprendido por la presión del Athletic, en un duelo que se desarrollaba en el mediocampo y con escasas ocasiones hasta que apareció el genio de Messi, como siempre, como no pasa de ser costumbre.10 segundos bastaron para hacer olvidar otros 20 minutos o quizás todo el partido, pues la jugada antológica de la Pulga sí que valió el boleto.
Asfixiado contra la parcela derecha, el argentino se deshizo de sus tres perseguidores con una serie de movimientos digna de cualquier escapista, ya en el área se quitó a otro bilbaíno más e impactó con su zurda mágica, a primer poste, haciendo imposible la estirada de Iago Herrerín, generando la locura en el Camp Nou y robándose los gritos de ¡Messi!¡Messi!¡Messi!
Pasó el tiempo y el Barça se adueñó por completo del partido. El Athletic perdió la brújula, pues el gol los sacó su proyecto de partido. Se empezó a hacer más latente el dominio y la figura de Herrerín brillaba en tierras catalanas, hasta que apareció de nuevo la magia del Barcelona, si antes fue en una individualidad, ahora era el turno de mostrar otro dibujo más de su múltiple repertorio. Impecable jugada colectiva que gestaron Rakitic y Messi en pared. El croata espero que Luis Suárez se pusiera en línea con el último defensor y cedió un pase por el carril vacío para que Lucho con su generosidad de las últimas fechas aportara un regalo que Neymar aprovechó con el marco abierto.
Ya para la segunda mitad el Barcelona siguió con su recital, y Messi se encargó de facturar el tercero, segundo en su cuenta personal. Otra jugada colectiva, no podía ser de otra forma. Así fue como Dani Alves se ganó la línea de fondo por su carril diestro y tiro la diagonal de la muerte a un Messi expectante, que cacheteó con clase y puso el sello final del encuentro apenas al 74′.
Pero el Athletic no se rindió, al menos en el marcador, por lo que hizo el gol de la honra gracias al cabezazo de Iñaki Williams, que sirvió para que el canterano diera una alegría a los miles de vascos que se dieron cita en el Camp Nou. No hubo tiempo para más y el Barcelona dio el segundo paso a su triplete. Conquistó la Copa del Rey con Messi soberbio, como siempre.
