América comienza su buena racha y porta la etiqueta de un equipo con pegada. Llegará bien embalado al Clásico Joven para enfrentar a Cruz Azul tras firmar su cuarta victoria en fila del Apertura 2015 a costa del Veracruz, a que doblegó 3-1 en el Azteca.
Los goles del Rifle Andrade y Darío Benedetto condujeron al América a ser, por ahora, la ofensiva más poderosa del torneo con 15 tantos.
Bajo la lluvia, el juego tuvo vértigo y la pelota rodó más de la cuenta. El timón lo tomó Rifle Andrade y orquestó una tarde excelsa en la que dinamitó el marco rival en dos ocasiones. Y de que manera. Tras una jugada por la banda izquierda buscó generar la primera jugada clara del partido. En su intento por asistir a Oribe Peralta fue derribado dentro del área. El mismo fue el verdugo que dejó estático a Matute con un soberbio cobro desde el manchón penal.
Veracruz no tuvo chispa y en todo el primer tiempo no tuvo carrete a la ofensiva. Furch no tuvo una sola con la que pudiera hacer gala de su talento goleador. A los Tiburones les costó adaptarse al juego rápido de las Águilas, que hicieron del contragolpe su mejor arma.
Un cobro de tiro de esquina para los del Puerto que pudo darles el empate terminó rechazado por la defensa americanista y en una definición magistral cortesía del Rifle Andrade, un diablillo a campo abierto que llegó al área rival con sprint de velocista para regatear a dos rivales y lucir implacable en el disparo.
Los de Carlos Reynoso quedaron tocados y reaccionaron hasta la parte complementaria. A falta de ser un envión al ataque trataron de sacara rédito a balón parado y por un instante soñaron con la remontada. Juan Alvín apareció por la banda izquierda para cobrar un tiro libre y logró mecer las redes con un soberbio tiro al que Moisés Muñoz dejó pasar sin mayores complicaciones; era su poste y lo descuidó.
Más tardó la celebración y el reacomodo de los equipos en el circulo central que el momento en el que cayó el tercer gol del partido. Tuvo un poco de polémica porque fue rubricado tras un presunto empujón de Oribe Peralta, encargado de ponerle medio gol a Darío Bendetto, quien solo tuvo que desviar la bola con el empeine. La victoria quedó sentenciada.